PROYECTOS E-LEARNING

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I. Gestión de proyectos:

En casi todo proyecto que se emprende en la vida, uno de los principales retos es adecuar las expectativas, que pueden llegar a ser muy altas, a la realidad, que por naturaleza es limitada.

En esa adecuación convergen incontables variables, dependiendo del tipo de proyecto que se trate.

En un proyecto e-learning, algunas de las variables a considerar son el tiempo con el que se cuenta para la planificación, diseño e implementación del proyecto; la cantidad de alumnos y su contexto; los recursos humanos y tecnológicos disponibles; los conocimientos previos de los participantes, así como su apertura para el aprendizaje virtual; y, sin poder obviar, el presupuesto del proyecto. Sin embargo, no debe perderse de vista que lo esencial es responder la necesidad inicial, es decir, lo que justifica el proyecto.

Para una adecuada planificación y diseño de un proyecto, se requiere definir con claridad, por lo menos, los siguientes elementos:

  1. Tema: Es necesario delimitar correctamente su alcance.
  2. Finalidad: Se refiere a la necesidad específica que se pretende cubrir con el desarrollo del proyecto.
  3. Modalidad: Si se trata de una iniciativa e-learning o b-learning.
  4. Objetivos: Pueden plantearse unos pocos objetivos generales y otros específicos.
  5. Competencias: Si se trata de un proceso formativo, se debe describir qué competencias se pretende que adquieran los participantes.
  6. Contexto educativo: Se debe tener en cuenta dónde se ubica el proyecto, es decir, cómo es el entorno, si es parte de un plan formativo de una institución educativa, si consiste en una serie de cursos libres que imparte una empresa, si es un proyecto de investigación, etc. También debe considerarse cómo es el ambiente, si los participantes tienen mayor o menor grado de compromiso con el estudio, si hay resistencia, aspectos demográficos, entre otros.
  7. Perfil de los estudiantes: Relacionado con el elemento anterior, en un proyecto formativo, se debe tener en cuenta el público al que está destinado el curso. Es necesario definir claramente los prerrequisitos. También es importante saber cuáles son los conocimientos previos de los participantes en relación al tema, las competencias digitales que poseen, su grado de disposición para comprometerse con el aprendizaje modalidad virtual, edad, grado académico, entre otros.
  8. Perfil de los tutores o responsables: Los tutores a cargo de la implementación del proyecto deben conocer a profundidad el tema, pero además contar con los conocimientos tecnológicos que requiera el tipo de proyecto. Asimismo, se deberá definir el papel que se espera de los tutores, es decir, qué tan activa será su intervención y moderación. Además, para cualquier clase de proyecto formativo e-learning, es necesario que los tutores cuenten con importantes competencias comunicativas y que sepan motivar a los participantes. En un proyecto de investigación o de tipo i + d, el perfil del profesional responsable estará más en función de su experiencia y formación.
  9. Recursos tecnológicos: Se requiere definir el tipo de plataforma a utilizarse, si se usarán blogs, redes sociales y otras herramientas de la web 2.0.
  10. Calendarización: En un proyecto formativo, se deberán fijar los plazos para el desarrollo de los contenidos y el cumplimiento de las actividades. En un proyecto de investigación, se deberán programar las diferentes etapas en un orden lógico.
  11. Contenidos: Los contenidos deben ser de calidad, relevantes en relación al tema, actualizados, acordes al público destino, atractivos y que fomenten el interés de los alumnos. Los materiales didácticos deben contar con un adecuado diseño.
  12. Actividades: Deben implementarse actividades encaminadas a cumplir con los objetivos y a desarrollar las competencias planteadas.
  13. Medios para la comunicación: Estos pueden ser sincrónicos o asincrónicos.
  14. Certificación: Diferentes proyectos pueden generar o no diferentes tipos de titulación o certificación.
  15. Estrategia de diseminación: Ya sea que se  trate de un proyecto de investigación o i + d, deberá diseñarse una estrategia para divulgar los resultados del proyecto de manera eficiente.  Para esto, el uso de blogs y  redes sociales optimizan las posibilidades para darlo a conocer. En un proceso de formación, el uso de blogs y redes sociales también puede resultar útil para atraer la atención de los alumnos desde diferentes espacios virtuales. Además, se pueden crear grupos o comunidades de interés, compartir recursos, en fin, usar otras formas de comunicación, útiles para el proceso de aprendizaje.
  16. Evaluación: La evaluación del proyecto, antes, durante y después de su implementación es un elemento esencial para lograr la calidad del mismo y su mejora continua.

 

II. Mi contexto profesional:

Actualmente en mi contexto profesional poco se conoce sobre e-learning. Soy abogada de El Salvador y he notado cierta resistencia por el aprendizaje virtual. No obstante, visualizo esta circunstancia más como un reto, que como una limitación. Considero que sería factible empezar a diseñar e implementar cursos de derecho en modalidad virtual. Inclusive, algunas asignaturas de la carrera podrían desarrollarse de esta manera.

La realidad del país es que gran cantidad de las personas que estudian en la universidad, trabajan al mismo tiempo para pagarse sus estudios. En tal sentido, tienen el día dividido entre las 8 horas de jornada laboral y las 2, 3, o 4 horas diarias que le dedican a asistir físicamente a la universidad en horarios determinados. Además de esto, las dificultades de transporte hacen que se pierda mucho más tiempo en acudir a las clases. Todo esto sin contar el tiempo dedicado al estudio individual y cumplimiento de tareas. De tal manera que para muchos, la experiencia de estudiar y trabajar resultada realmente agotadora.  Por tal motivo, considero que la flexibilidad de horarios que permite el e-learning podría ser sumamente beneficiosa para este tipo de estudiantes. Si bien es cierto que el e-learning requiere que el alumno invierta tiempo y tenga disciplina, es el mismo alumno el que puede gestionar ese tiempo de la manera que mejor le convenga y compaginarlo así con sus demás actividades.

Me muevo en el área corporativa y lo ejecutivos que dirigen las empresas, se benefician cuando conocen la legislación relacionada con los negocios.  Sin embargo, tienen limitaciones de tiempo reales que les dificultad asistir a un proceso de formación presencial. Por tanto, considero que un proyecto de cursos e-learning también podría resultarles provechoso.

Como ya he expresado anteriormente, el aspecto innovador del e-learning, la flexibilidad de horarios, la inexistencia de barreras espaciales, la infinidad de recursos y herramientas novedosas con las que se cuenta, los distintos tipos de comunicación que se generan, son algunas de las ventajas del e-learning que  me encantaría dar a conocer en mi contexto profesional. Finalmente, me gustaría poder desmentir dos falacias en torno a este tipo de formación. La primera, es que el alumno está solo frente al ordenador, y, la segunda que el estudiante se limita a leer o ver contenidos colocados en una plataforma. Este Máster es prueba de lo contrario.

Hay mucho camino por delante. De momento, debo seguirme formando para poder aportar de manera significativa lo que aprenda. 

Marielos Gutiérrez

Reto de la semana con Moodle: Del pánico inicial al aprendizaje

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Antes de empezar el Máster en e-Learning  de la Universidad de Salamanca, revisé la guía didáctica al detalle, tratando de terminar de comprender en qué me estaba metiendo. Encontré, entre otros términos totalmente nuevos para mí, la palabra “Moodle”, y mi reacción instantánea fue ¿y esto cómo se come?

Nunca había estudiado, ni mucho menos impartido, ninguna clase que no fuera dentro de un aula, por ende, no había tenido acceso a ninguna plataforma e-Leargning.

Ingresar la semana de bienvenida con el rol de estudiante me pareció sumamente interesante y quedé encantada con la plataforma. Estuve haciendo click en todas las opciones que tenía disponibles, paseándome por el espacio virtual. De entrada, me gustó como se presentó el material, pero me pareció especialmente bueno y determinante, el seguimiento de la tutora. Me di cuenta de lo importante que era la función del tutor. No solo como experto y guía para el aprendizaje, sino también como un motivador, una persona que debe transmitir lo que quiere enseñar, animar de manera positiva a que los alumnos den seguimiento a las actividades, y, que además debe tener paciencia ante las dudas en ocasiones básicas y reiterativas que los estudiantes planteamos.

Cuando el domingo en la noche revisé las actividades del módulo A1 y vi que en tan solo una semana había que elaborar un curso completo en  Moodle, con recursos, evaluaciones, alumnos y demás, realmente entré en pánico.

En términos normales, si no hubiera tenido la primera dificultad que fue encontrar el tema, solo la elaboración de los contenidos me hubiera podido demorar más de una semana.  Cuando he impartido clases de derecho en aula, lo he hecho con presentaciones que yo elaboro y para ello consulto gran cantidad de fuentes de información y me preparo muy bien, a veces caigo en la compulsión de querer saberlo todo en relación al tema. En este caso, no tenía la oportunidad de complicarme tanto.

Para la elección del tema, la tutora sugirió optar por uno que fuera sencillo  y del cual conozcamos bien. Inmediatamente me pregunté ¿en qué soy experta?, ¿qué conozco realmente bien? y mi respuesta fue: pues derecho mercantil salvadoreño. Luego, vi que por muy experta que fuera, definitivamente no era un tema sencillo. Busqué circunscribirlo a la incorporación de una empresa mercantil salvadoreña. Empecé a armar contenidos al respecto, ese fue primer borrador del curso, pero en la medida lo iba estructurando no me sentía bien, resultaba denso y algo aburrido. Me pareció una falta de consideración con mis compañeros de Máster matricularlos en un curso con ese tema. Bueno, seguí quebrándome la cabeza y preguntándome para qué más soy buena y que sea sencillo. Pasaron infinidad de ideas, desde recetas de cocina, pasando por literatura femenina latinoamericana, ortografía, cuidado de mascotas, uff, para que les cuento más, de verdad me costó decidirme. Luego, ya cansada de ese diálogo mental, me di cuenta que a manera de distracción, me había dedicado a conocer la mayoría de destinos turísticos de El Salvador, país donde resido hace casi veinte años. Entonces, se me prendió el foco y pensé que de algo tenía que servir tanto paseo. Me fascina hacer turismo interno y enterarme de la historia de cada lugar en este “paisito”.

Es así como llegué al tema “Destinos turísticos en El Salvador” y de ahí preparé la primera aula, “El Pulgarcito de América”. Debo reconocer que salió a la luz una faceta creativa que ni yo misma me conocía.

Bueno habiendo superado esa primera dificultad y aún muy temerosa por todo lo que había que hacer, por carecer de instrucción formal como docente, y por no haber estudiado la carrera de turismo, si no que ser una turista empírica, me puse a trabajar.

Me costó entender el concepto de aula virtual. Yo pensaba que se trataba de hacer el contenido y poner algún tipo de pestaña o enlace para que se pudiera acceder a él, pero no entendía que debía dejarlo en ese espacio en  medio de la pantalla y usar los demás recursos.  Ahora me he dado cuenta que e-Learning va mucho más allá de hacer contenidos y colocarlos en la plataforma. Para eso bastaría con hacer tutoriales, pero el concepto de aula virtual ofrece mucho más.

Poco a poco fui descubriendo los demás recursos. Me di cuenta que podía agregar imágenes, vídeos y hasta archivos de audio, los agregué. Luego, descubrí los bloques laterales y comencé a jugar con ellos. Me gustó especialmente el bloque  para ver qué usuarios están en línea en ese momento, incorporé un enlace a la página web del Ministerio de Turismo y  distribuí todos los bloques laterales a mí gusto.

Más adelante me vi estructurando cuestionarios, debates y tareas. Las limitantes de contenido pedagógico de mi curso me lo volvió algo complicado, pero lo logré. Por una dificultad que se me presentó, me puse a revisar a fondo las opciones de los cuestionarios y destaco aspectos que me parecieron muy útiles:

  • En respuestas de selección, se le puede asignar un porcentaje de acierto a las distintas preguntas. Por ejemplo, la “A” puede ser 100% correcta, mientras que la “B” en una 50%,  y las demás en un 0%.
  • La retroalimentación es una herramienta muy útil en el aprendizaje y los cuestionarios de Moodle permiten hacer una retroalimentación exhaustiva por cada pregunta, inclusive por cada respuesta. Así por ejemplo, en preguntas de falso – verdadero se puede retroalimentar de manera general, diciendo que lo correcto era tal por tales motivos, pero también se puede hacer una retroalimentación solo para quien pinchó falso y otra solo para quien pinchó verdadero.
  • Se le asigna un tema a la pregunta, que aunque no lo mira el estudiante, sirve al docente para saber de manera más rápida, sobre qué ya preguntó y sobre qué le falta.
  • Hay un banco de preguntas que se va elaborando con las mismas preguntas que previamente se han elaborado para el curso. Esto podría tener especial utilidad en contenidos complejos. Luego vi que se puede tener acceso a dicho banco desde el bloque de administración, es decir, fuera del cuestionario, lo cual creo que podría servir para otras actividades, como foros, chats y tareas.

También me gustó poder revisar el registro de participación y demás opciones que proporciona la opción informes en el bloque de administración.

Otra ventaja de Moodle  es que se pueden llevar varios cursos simultáneamente dentro de la misma plataforma.

Me di cuenta también de algunas limitantes que plantea Moodle. Creo que es necesario mejorar las opciones de comunicación sincrónica. Por ejemplo, el chat es extremadamente rudimentario. En la actualidad, estamos acostumbrados a formas de comunicación mucho más fluidas. La única verdadera ventaja que le vi es que después pude releer toda la conversación más tarde, pero creo que sería de especial utilidad que contara con las siguientes opciones:

  • Enviar imágenes.
  • Hacer y grabar videoconferencias.
  • Compartir pantallas para despejar dudas.

Otra dificultad se me presentó al configurar el calificador. A la izquierda tenía los ítems, que debía mover de lugar y no veía como seleccionarlos. Pasé mucho tiempo buscando por donde era y me llegué a sentir como en los antiguos videojuegos, cuando el jugador se topaba contra una pared y no había para donde seguir avanzando. Afortunadamente, una amable compañera estaba conectada en skype y le pregunté. Me dijo que ella había tenido la misma dificultad. Resulta que las opciones no cabían en la pantalla y había que ir abajo con un scroll horizontal a moverla hasta visibilizar las opciones de la derecha. Me resultó bastante incómodo. Luego, disminuí el zoom de mi monitor y lo pude hacer un poco mejor, pero aún así el diseño me parece poco práctico.  Se tiene que ir seleccionando los ítems casi a ciegas porque a la derecha no se ve lo que está a la izquierda.

A pesar de los atrasos y dificultades, si pongo en una balanza, la experiencia realmente ha sido muy positiva. Como dije previamente, al principio pensé que no lo iba a lograr. No es que crea que mi curso sea de gran calidad, aún me falta muchísimo por mejorar y reconozco con humildad sus limitaciones, pero definitivamente alcancé el objetivo planteado inicialmente, que era aprender a usar las herramientas básicas de Moodle.

En este proceso para mí fue vital el foro en el que despejábamos dudas. He quedado fascinada con lo que se puede lograr con este tipo de comunicación asincrónica. Por un lado, leía que mis compañeros planteaban dudas que yo misma tenía y que la tutora las iba despejando una a una. Resolví muchísimos problemas sin tener que consultar, solo leyendo el foro. Por otro lado, para mí cobró especial importancia leer que al igual que yo, todos estábamos agobiados y al principio creyendo que no lo íbamos a lograr. Me di cuenta que no era la única en esa situación y me sirvió, por un lado de consuelo, y, por otro lado, me movió a seguirlo intentando, así como hacían los demás. Luego, fui leyendo y compartiendo en el proceso, sobre cómo íbamos avanzando, superando obstáculos y empezando a entender cómo funciona Moodle. La clave estaba en no rendirse, seguir leyendo y planteando mis dudas, ya que ahí radica el verdadero trabajo colaborativo. Sin apoyo no lo hubiera logrado. Considero que la parte humana fue vital. Aunque al principio nos costó muchísimo, para el final de la semana, casi todos los cursos habían adquirido forma, los seguíamos mejorando y participando los unos en los de los otros, pero definitivamente que lo estábamos logrando.

Dentro de mis proyecciones, más adelante está elaborar un curso en Derecho. Habiéndome dado cuenta de la infinidad de recursos que ofrece Moodle, lo veo perfectamente factible y me he quedado con el “antojito” de hacerlo.

Creo que así como en mi época de adolescencia había que aprender a usar comandos de MS-DOS, ahora debemos de aprender a pensar de la manera sistemática que Moodle, con todas sus limitantes, nos ofrece.  Hemos evolucionado a resolver todo por clicks. Se que aún nos quejamos porque no es tan sencillo, pero definitivamente se ha avanzado  años luz desde entonces.

Esta ha sido una semana verdaderamente extenuante, pero me siento satisfecha y pienso en Moodle como una herramienta con infinidad de posibilidades para  elaborar y desarrollar programas educativos. Estoy entusiasmada y con muchas ganas de seguir en el proceso de aprender a usarlo.

Marielos Gutiérrez