Reto de la semana con Moodle: Del pánico inicial al aprendizaje

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Antes de empezar el Máster en e-Learning  de la Universidad de Salamanca, revisé la guía didáctica al detalle, tratando de terminar de comprender en qué me estaba metiendo. Encontré, entre otros términos totalmente nuevos para mí, la palabra “Moodle”, y mi reacción instantánea fue ¿y esto cómo se come?

Nunca había estudiado, ni mucho menos impartido, ninguna clase que no fuera dentro de un aula, por ende, no había tenido acceso a ninguna plataforma e-Leargning.

Ingresar la semana de bienvenida con el rol de estudiante me pareció sumamente interesante y quedé encantada con la plataforma. Estuve haciendo click en todas las opciones que tenía disponibles, paseándome por el espacio virtual. De entrada, me gustó como se presentó el material, pero me pareció especialmente bueno y determinante, el seguimiento de la tutora. Me di cuenta de lo importante que era la función del tutor. No solo como experto y guía para el aprendizaje, sino también como un motivador, una persona que debe transmitir lo que quiere enseñar, animar de manera positiva a que los alumnos den seguimiento a las actividades, y, que además debe tener paciencia ante las dudas en ocasiones básicas y reiterativas que los estudiantes planteamos.

Cuando el domingo en la noche revisé las actividades del módulo A1 y vi que en tan solo una semana había que elaborar un curso completo en  Moodle, con recursos, evaluaciones, alumnos y demás, realmente entré en pánico.

En términos normales, si no hubiera tenido la primera dificultad que fue encontrar el tema, solo la elaboración de los contenidos me hubiera podido demorar más de una semana.  Cuando he impartido clases de derecho en aula, lo he hecho con presentaciones que yo elaboro y para ello consulto gran cantidad de fuentes de información y me preparo muy bien, a veces caigo en la compulsión de querer saberlo todo en relación al tema. En este caso, no tenía la oportunidad de complicarme tanto.

Para la elección del tema, la tutora sugirió optar por uno que fuera sencillo  y del cual conozcamos bien. Inmediatamente me pregunté ¿en qué soy experta?, ¿qué conozco realmente bien? y mi respuesta fue: pues derecho mercantil salvadoreño. Luego, vi que por muy experta que fuera, definitivamente no era un tema sencillo. Busqué circunscribirlo a la incorporación de una empresa mercantil salvadoreña. Empecé a armar contenidos al respecto, ese fue primer borrador del curso, pero en la medida lo iba estructurando no me sentía bien, resultaba denso y algo aburrido. Me pareció una falta de consideración con mis compañeros de Máster matricularlos en un curso con ese tema. Bueno, seguí quebrándome la cabeza y preguntándome para qué más soy buena y que sea sencillo. Pasaron infinidad de ideas, desde recetas de cocina, pasando por literatura femenina latinoamericana, ortografía, cuidado de mascotas, uff, para que les cuento más, de verdad me costó decidirme. Luego, ya cansada de ese diálogo mental, me di cuenta que a manera de distracción, me había dedicado a conocer la mayoría de destinos turísticos de El Salvador, país donde resido hace casi veinte años. Entonces, se me prendió el foco y pensé que de algo tenía que servir tanto paseo. Me fascina hacer turismo interno y enterarme de la historia de cada lugar en este “paisito”.

Es así como llegué al tema “Destinos turísticos en El Salvador” y de ahí preparé la primera aula, “El Pulgarcito de América”. Debo reconocer que salió a la luz una faceta creativa que ni yo misma me conocía.

Bueno habiendo superado esa primera dificultad y aún muy temerosa por todo lo que había que hacer, por carecer de instrucción formal como docente, y por no haber estudiado la carrera de turismo, si no que ser una turista empírica, me puse a trabajar.

Me costó entender el concepto de aula virtual. Yo pensaba que se trataba de hacer el contenido y poner algún tipo de pestaña o enlace para que se pudiera acceder a él, pero no entendía que debía dejarlo en ese espacio en  medio de la pantalla y usar los demás recursos.  Ahora me he dado cuenta que e-Learning va mucho más allá de hacer contenidos y colocarlos en la plataforma. Para eso bastaría con hacer tutoriales, pero el concepto de aula virtual ofrece mucho más.

Poco a poco fui descubriendo los demás recursos. Me di cuenta que podía agregar imágenes, vídeos y hasta archivos de audio, los agregué. Luego, descubrí los bloques laterales y comencé a jugar con ellos. Me gustó especialmente el bloque  para ver qué usuarios están en línea en ese momento, incorporé un enlace a la página web del Ministerio de Turismo y  distribuí todos los bloques laterales a mí gusto.

Más adelante me vi estructurando cuestionarios, debates y tareas. Las limitantes de contenido pedagógico de mi curso me lo volvió algo complicado, pero lo logré. Por una dificultad que se me presentó, me puse a revisar a fondo las opciones de los cuestionarios y destaco aspectos que me parecieron muy útiles:

  • En respuestas de selección, se le puede asignar un porcentaje de acierto a las distintas preguntas. Por ejemplo, la “A” puede ser 100% correcta, mientras que la “B” en una 50%,  y las demás en un 0%.
  • La retroalimentación es una herramienta muy útil en el aprendizaje y los cuestionarios de Moodle permiten hacer una retroalimentación exhaustiva por cada pregunta, inclusive por cada respuesta. Así por ejemplo, en preguntas de falso – verdadero se puede retroalimentar de manera general, diciendo que lo correcto era tal por tales motivos, pero también se puede hacer una retroalimentación solo para quien pinchó falso y otra solo para quien pinchó verdadero.
  • Se le asigna un tema a la pregunta, que aunque no lo mira el estudiante, sirve al docente para saber de manera más rápida, sobre qué ya preguntó y sobre qué le falta.
  • Hay un banco de preguntas que se va elaborando con las mismas preguntas que previamente se han elaborado para el curso. Esto podría tener especial utilidad en contenidos complejos. Luego vi que se puede tener acceso a dicho banco desde el bloque de administración, es decir, fuera del cuestionario, lo cual creo que podría servir para otras actividades, como foros, chats y tareas.

También me gustó poder revisar el registro de participación y demás opciones que proporciona la opción informes en el bloque de administración.

Otra ventaja de Moodle  es que se pueden llevar varios cursos simultáneamente dentro de la misma plataforma.

Me di cuenta también de algunas limitantes que plantea Moodle. Creo que es necesario mejorar las opciones de comunicación sincrónica. Por ejemplo, el chat es extremadamente rudimentario. En la actualidad, estamos acostumbrados a formas de comunicación mucho más fluidas. La única verdadera ventaja que le vi es que después pude releer toda la conversación más tarde, pero creo que sería de especial utilidad que contara con las siguientes opciones:

  • Enviar imágenes.
  • Hacer y grabar videoconferencias.
  • Compartir pantallas para despejar dudas.

Otra dificultad se me presentó al configurar el calificador. A la izquierda tenía los ítems, que debía mover de lugar y no veía como seleccionarlos. Pasé mucho tiempo buscando por donde era y me llegué a sentir como en los antiguos videojuegos, cuando el jugador se topaba contra una pared y no había para donde seguir avanzando. Afortunadamente, una amable compañera estaba conectada en skype y le pregunté. Me dijo que ella había tenido la misma dificultad. Resulta que las opciones no cabían en la pantalla y había que ir abajo con un scroll horizontal a moverla hasta visibilizar las opciones de la derecha. Me resultó bastante incómodo. Luego, disminuí el zoom de mi monitor y lo pude hacer un poco mejor, pero aún así el diseño me parece poco práctico.  Se tiene que ir seleccionando los ítems casi a ciegas porque a la derecha no se ve lo que está a la izquierda.

A pesar de los atrasos y dificultades, si pongo en una balanza, la experiencia realmente ha sido muy positiva. Como dije previamente, al principio pensé que no lo iba a lograr. No es que crea que mi curso sea de gran calidad, aún me falta muchísimo por mejorar y reconozco con humildad sus limitaciones, pero definitivamente alcancé el objetivo planteado inicialmente, que era aprender a usar las herramientas básicas de Moodle.

En este proceso para mí fue vital el foro en el que despejábamos dudas. He quedado fascinada con lo que se puede lograr con este tipo de comunicación asincrónica. Por un lado, leía que mis compañeros planteaban dudas que yo misma tenía y que la tutora las iba despejando una a una. Resolví muchísimos problemas sin tener que consultar, solo leyendo el foro. Por otro lado, para mí cobró especial importancia leer que al igual que yo, todos estábamos agobiados y al principio creyendo que no lo íbamos a lograr. Me di cuenta que no era la única en esa situación y me sirvió, por un lado de consuelo, y, por otro lado, me movió a seguirlo intentando, así como hacían los demás. Luego, fui leyendo y compartiendo en el proceso, sobre cómo íbamos avanzando, superando obstáculos y empezando a entender cómo funciona Moodle. La clave estaba en no rendirse, seguir leyendo y planteando mis dudas, ya que ahí radica el verdadero trabajo colaborativo. Sin apoyo no lo hubiera logrado. Considero que la parte humana fue vital. Aunque al principio nos costó muchísimo, para el final de la semana, casi todos los cursos habían adquirido forma, los seguíamos mejorando y participando los unos en los de los otros, pero definitivamente que lo estábamos logrando.

Dentro de mis proyecciones, más adelante está elaborar un curso en Derecho. Habiéndome dado cuenta de la infinidad de recursos que ofrece Moodle, lo veo perfectamente factible y me he quedado con el “antojito” de hacerlo.

Creo que así como en mi época de adolescencia había que aprender a usar comandos de MS-DOS, ahora debemos de aprender a pensar de la manera sistemática que Moodle, con todas sus limitantes, nos ofrece.  Hemos evolucionado a resolver todo por clicks. Se que aún nos quejamos porque no es tan sencillo, pero definitivamente se ha avanzado  años luz desde entonces.

Esta ha sido una semana verdaderamente extenuante, pero me siento satisfecha y pienso en Moodle como una herramienta con infinidad de posibilidades para  elaborar y desarrollar programas educativos. Estoy entusiasmada y con muchas ganas de seguir en el proceso de aprender a usarlo.

Marielos Gutiérrez